QUEJAS

Por: / enero 22, 2020

Cuando hablé por primera vez sobre el VAR, aventé elogios por el simple hecho de haberlo visto de cerca; a escasos dos metros de mi persona. Algo tan simple como un monitor de TV en medio de las bancas y una comunicación de los árbitros con las personas encargadas de manejar la tecnología, hicieron la revolución en nuestro fútbol. Porque hay que recordarlo: acá llegó primero que en Europa.

Han pasado dos años y hoy, empezaron a llover los comentarios negativos sobre qué tanto afecta esto al juego como tal. En la jornada 2, del actual torneo, hubo tres jugadas en tres partidos diferentes, que provocaron polémica y modificaron el resultado real de dichos encuentros. Una en Monterrey, otra en el Azteca y una última en Toluca.

Dos penales marcados, que no debieron ser marcados. Un penal no marcado, que debió ser marcado. Madre mía, parece broma; pero la realidad fue que así sucedieron las acciones finales de los cotejos, entre malas decisiones y polémica general. El polo opuesto, en su máximo esplendor, al funcionamiento básico del sistema para asistir al referee: agilizar y dar justicia al fútbol.

¿Soluciones? Se deben encargar, los que comandan a nuestra liga, de meter a gente súper entrenada para ver lo que abajo no se puede ver. Las repeticiones son obligatorias, pero ahí la inteligencia debe correr más rápido que el tiempo. Se deben tener silbantes que fueron profesionales y ahora están retirados: como Marco Antonio Rodríguez o José Luis Camargo. Hombres que saben.

Pienso que igual, estaría fantástico poder escuchar en tiempo real, lo que se dicen los silbantes con la gente de la cabina. Algo como lo que recuerdo haber visto en la Copa América pasada, cuando Néstor Pitana sacó tarjeta, pero no sancionó la falta como penal. A mí me indigna no poder oírlos y a la par, imaginarme sus diálogos.

En mi perspectiva, la tecnología del VAR, es brutal para cualquier tipo de encuentro en cualquier parte del mundo. Sus desventajas, ya expuestas ante mis ojos, son la pérdida de tiempo en revisiones y el diálogo oculto de la conexión. Todo lo demás, para mí, es fabuloso. Sin duda.

En un Atlas v Veracruz conocimos cómo funcionaba esto. Hasta la fecha, la polémica no dejó (ni dejará) de manifestarse. Sinceramente deberían acatar las indicaciones antes puntualizadas, aquellos que llevan la batuta por nosotros. Porque, necesariamente, el juego debe avanzar, no tropezar aún más.

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