Posdata: llegó la novena

Por: / junio 3, 2021

Querido cementero:

 

No, no estás soñando. Esto acaba de suceder y lo debes creer, porque tú mejor que nadie, estuvo comiendo basura estos 23 años, 5 meses y 23 días. Sí, el futbol parecía un infierno más que otra cosa, pues a pesar de que tu equipo tenía grandes futbolistas, ellos no podían con el capricho más importante de cualquier club mexicano. 

 

Esa copa, esa maldita copa que viste ser alzada por 46 campeones distintos en este tiempo, hoy está en tus manos y sí: se levantó por dos de tus capitanes que nunca dejaron ese barco por más que la malaria se atravesaba en cada nuevo torneo. Hoy te pido que no recuerdes esas otras finales y que solo te enfoques en el presente, específicamente en ese pase de Yotún que Rodríguez terminó por mandar al fondo de la portería. Esa jugada, la esperaste por 8575 días y al fin llegó. 

 

No tengas pena de que unas cuantas lágrimas sigan escurriendo por tus mejillas, pena te debería dar no gritarle al mundo entero que Cruz Azul es campeón. Ese sentimiento solo lo entendemos tú y yo, querido amigo, los mismos que día a día se entregan por completo al mejor deporte del mundo. Celébralo hasta el próximo torneo, cuando otro quiera ser el monarca, pues la corona te pertenece y la debes portar con orgullo.

 

La gente no comprende esto, ellos piensan que fue un partido más; pero solo tú sabes en el fondo que tanto deseabas esto. Lo anhelabas más que cualquier otra cosa en tu vida. Quizá naciste y no habías podido ver a este club campeón o quizá eras fiel aficionado desde antes de la octava estrella, sea como fuese: esto es tuyo y de nadie más.

 

Yo no soy -ni seré nunca- cementero, pero te escribo esto porque amo el futbol y entiendo todo lo que pasaste. Todo. Desde las burlas hasta los pensamientos suicidas. Así es esto y qué bueno que sigas acá, disfrutando los días y las noches. Al final de todo, de eso se trata vivir.

 

Tu felicidad es mía y esta vez, además de felicitar a tu equipo, te felicito a ti por aguantar tantos momentos horribles en todo este tiempo. Nadie se merecía esto más que tú, te lo juro. Hoy se acabó la burla y el fracaso, hoy todo es gloria y gozo. Nada más no te despegues tanto del suelo; recuerda que las personas humildes siempre hacen la diferencia. 

 

Antes de que termines estas letras, vuelve a leer el título de mi carta y cierra los ojos cuando quieras transportarte a ese momento. Viviste para verlo y antes de morir lo podrás contar. Nuevamente: felicitaciones, nadie la merecía más que tú.

 

 

Con cariño, Bryan. 

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