Los peores 60 días

Por: / mayo 22, 2020

No morí, solo me fui un rato. Como se los puse en la penúltima columna: el fútbol se fue y yo con él. Ahora que ha regresado, yo también volví. Fueron los peores 60 días de mi vida, hermanos. Pero aquí ando de nuevo.

Quiero aclarar dos cosas: primero, no dejé de escribir ni un solo día. Ya saben cómo soy con esto de redactar sobre el mejor deporte del mundo. Y en segundo lugar, odio con toda mi alma la cuarenta por la que estamos pasando. Sigo sin entender porqué a nosotros, pero bueno, tenía que pasar.

De repente desperté temprano en sábado para ver el Signal Iduna Park vacío. Asombrosamente no había hinchas ni sonidos ensordecedores que corrieran por cada rincón del inmueble; solo estábamos los comentaristas, los jugadores y yo. Cuando el árbitro hizo sonar su silbato, sonreí.

No es que la vida no valga nada sin el fútbol, pero el espectáculo como tal sí nos hace falta cada fin de semana. En todo este tiempo me di cuanta de lo que hacen las personas que no ven fútbol y neta qué hueva. Llegué a un punto de consolidación en mi vida muy chido y la tristeza me ha rodeado completamente.

Me importó poco que los futbolistas del BVB jugaran igual que mis tíos en las retas; yo fui feliz de ver cómo rodaba la pelota en el césped una vez más. Entonces y solo entonces lo volví a comprender: el mundo del fut es hermoso. Y de ese mundo nunca pienso salir. Sé que tú me entiendes, tú que lees esto cada que se publica.

No quería que terminara, pero llegó el minuto 90 y con ello el final del partido. Es difícil de comprender las nuevas reglas y la situación como tal, pero nada es para siempre y tengo fe en que se acabará todo este martirio. De a poco, pero se irá.

Aunque el torneo local se pierda, mínimo Europa nos abrazará un rato. Como siempre. Como en todas las grandes cosas. Queridos amigos, no se den por vencidos. Recuerden que cada nuevo día hay personas que no pudieron despertar. El mejor regalo, siempre es estar bien mental, física y anímicamente.

Les mando un fuerte abrazo y no olviden que siempre deben creer que se puede. Tardará, pero todo será más o menos como lo conocíamos.

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