Lo que el dinero no compra

Por: / agosto 25, 2020

Y de pronto llegaron los jeques a poner el dinero sobre la mesa haciendo inversiones con grandes sumas de dinero para empezar a resaltar un nombre nuevo en la élite europea. El PSG, ganó siete de las últimas ocho ligas francesas, buscando a la postre, un capricho que el Bayern Múnich les arrebató el pasado domingo.

 

La Champions League en medio de la pandemia tuvo que parar. La incertidumbre por saber cómo sería su regreso, se arregló con el decreto de la UEFA de hacer la ronda de eliminación directa en Portugal y a un solo partido. Por si algo raro le faltaba al 2020…

 

Llegó la fecha pactada y la aplanadora máquina bávara eliminó al Chelsea, goleó al Barcelona y le pasó por encima al Lyon; para tener su boleto directo a la final de Lisboa. Mientras tanto el París Saint-Germain había eliminado al BVB antes del parón. Se le complicó el pase a semifinales con un Atalanta de época, que no supo resistir la presión de los millonarios, pero que luchó hasta el minuto 90′ por ganar la eliminatoria. También, otra sorpresa, tuvo que ser vapuleada por Neymar y compañía; aquel RB Leipzig que se metió -con tan solo 10 años de historia- entre los mejores cuatro equipos del torneo más importante de Europa.

 

El Estádio Da Luz, como en el 2014, estuvo listo para recibir la final de la Liga de Campeones. El campeón de Francia contra el campeón de Alemania; un solo partido para arreglarnos lo asqueroso que fue este año calendario. Y claro está: el morbo a tope por ver si la inversión qatarí por fin cosechaba su primer triunfo importante más allá de su liga.

 

Ironía de la vida fue ver a Coman levantarse para rematar el balón que le puso Kimmich y anotar el único tanto del cotejo. Ironía porque un jugador de su cantera; le quitó al PSG, el sueño de consagrarse campeón del torneo más hermoso a nivel de clubes. Ninguno de los dueños pensó que ese chico que vendieron a la Juventus, sería quien tomara el disfraz de verdugo y les diera una lección de lo que el dinero no compra.

 

Creer no sirve de nada, cuando las cosas no se hacen. Soñar todos lo podemos, pero pocos lo cumplimos. Ni el medio millón de euros (además del que la organización les daría a cada uno de los futbolistas) que les prometieron, pudieron hacer que Neymar o Mbappé explotaran su gran fútbol. Ninguno de los futbolistas parisinos soportó el mejor juego dinámico que solo un equipo presentó después de los meses de confinamiento.

 

Y así podrán venir otro clubes como el Manchester City para tratar -con el respaldo económico- de meterse en los lugares más codiciados y pelear por la supremacía. Pero, sin miedo a equivocarme, afirmo que hay algo que jamás podrán adquirir esos equipos: la grandeza. Porque la supremacía histórica y el amor; siempre se interpondrán ante las grandes billeteras de oriente, cuando se trate de generar buen y único fútbol.

 

PD: no se te olvide PSG, que gigante francés solo existe uno; viste de blanco con azul y ese sí tiene su ‘orejona’ en las vitrinas de su estadio…

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