LECCIÓN Y CASTIGO

Por: / febrero 5, 2020

Después de todas las advertencias que hubo, por fin cumplieron la amenaza: el Estadio Jalisco fue vetado por la Federación Mexicana de Fútbol, después de que la afición local no dejara de corear insultos de índole homofobico al rival. El partido contra Puebla fue la muestra clara de que la tolerancia en fútbol mexicano ya tocó fondo.

Forzosamente tenía que pasar algo así para que se diera el verdadero castigo. No el de mutar a los clubes económicamente, porque en teoría, eso no les pesa tanto. Yo hablo de la ausencia social, el dejar las puertas cerradas, ante la fiesta del balompié, fue el parteaguas de esta tendencia que se suscitó desde hace rato.

¿Proyección mundial? Quizá nuestra liga no sea tan llamativa en otros países, pero la noticia corrió y algunos medios importantes le dieron seguimiento. Como yo. Como nosotros que sabemos cómo sólo acá pasan este tipo de novelas. Desde los presidentes y directores de cada equipo, hasta la misma hinchada.

Rafa Puente tiene otra chance de alzar a los rojinegros, aunque ya se hayan jugado cuatro jornadas, aún hay un largo camino por recorrer. Y como nos tiene acostumbrado el Atlas, sabemos que estará peleando de media tabla para arriba. Con refuerzos tenues, pero siempre con corazón. No de la mano con su afición.

La problemática de erradicar la homofobia; no dejará de existir. El ambiente en los estadios tiene esa esencia y la gente necia seguirá haciéndolo: gritar y gritar, aunque de eso no se trate ser hincha. Ahora con este partido a puerta cerrada, tendrán un momento de reflexión todos los otros clubes, para no cometer el mismo error.

De ahora en adelante, que le sirva a todos en este mundo de la pelota, lo que puede generar el respeto hacia el otro. Porque deben recordar todos: que a pesar de que la rivalidad es colectiva, no trasciende más allá, de la cancha en donde se juega al fútbol.

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