La sensatez como premisa

Por: / agosto 11, 2020

Marcelo Bielsa y Pep Guardiola han acuñado más frases célebres que Albert Einstein. Y no está mal. Son preferibles técnicos que dejan alguna reflexión para la posteridad que aquellos destructores del lenguaje. El problema consiste en pensar que todos los buenos entrenadores deben tener un lado filosófico. La inteligencia conoce muchos caminos. Hoy pareciera que quienes no ofrecen disertaciones sobre el juego y la vida no merecen siquiera un escueto y forzado aplauso. Y la respuesta a esta corriente no podría ser más intransigente: a los líricos les contesta los bárbaros, para caer en una guerra de sordos. Así el panorama, la sensatez pasa por anticuada, y peor todavía: se convierte en  sinónimo de debilidad. Ante la dictadura de los discursos aduladores o simplones, no queda espacio para los prudentes.

La estirpe de los conservadores sin remedio está representada a la perfección por Ricardo Tuca Ferreti. Son técnicos que rehúsan a las preguntas tácticas de reporteros curiosos. Su tabla de valores les sigue diciendo que los que no jugaron no pueden opinar. Si tienen al mejor jugador del torneo pasado, es preferible dejarlo en la banca: hay que demostrarle a todo mundo que no cumplen caprichos ni órdenes de nadie. Por sorprendente (o no) que parezca, este tipo de ermitaños medievales tienen una aprobación boyante. Mucha afición parece compartir sus preceptos desde la lógica de que ellos «sí tienen carácter, lo que necesitan los futbolistas para no volverse una divas». Criticar a Ferreti es como insultar al Papa.

No exista ninguna frase de Víctor Manuel Vucetich al estilo de «tragen veneno, que al final todo se equilibra». De entrada, eso le impide contar con club de admiradores. Aunque tiene buena prensa, su figura está lejos de las adulaciones insufribles de otros entrenadores.  Los dos partidos en los que dirigió a la selección mexicana ameritaban que hiciera pedazos a los directivos. Prefirió marcharse en silencio. En contraste, Hugo Sánchez no deja pasar una semana sin recordar cuán grandioso habría sido tenerlo como entrenador nacional por doce merecidos años. Miguel Herrera y sus lacayos siguen pensando que agredir a un narrador de futbol es justificable. Por no hablar del proselitismo funesto del que goza cada vez que habla de un regreso a la selección. Sin tanto alarde, Vucetich tiene más títulos que Hugo y Piojo juntos.

Nadie va a perder el tiempo en hacer un vídeo con las mejores frases motivacionales de un técnico más bien rayano en lo aburrido. Para eso están Guardiola, Simeone, Mourinho y Klopp. Es evidente que Víctor Manuel no dejará frases deslumbrantes como Bielsa, Menotti o Helenio Herrera. Todos ellos son brillantes. Nadie osaría ponerlo en duda. Pero con una base de fanáticos que están a un minuto de convertirlos en los siete sabios de Grecia. Esa exageración fastidia a los mismos entrenadores. Cuando la prensa del futbol carece de referencias intelectuales lo más fácil es ensalzar a aquellos que tienen un manejo del lenguaje por lo menos decente. Vucetich escapa al conservadurismo de los enemigos del progreso. Y también sabe dejar con la mano estirada a los genuflexos que pueblan el reino de la adulación. La sensatez como premisa sí tiene lugar en el mundo actual. No hay que regatearle los aplausos.

 

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