La rivalidad que necesitábamos

Por: / junio 8, 2021

Tenía un buen rato que no vivía un partido como el del domingo. Euforia pura y muchas vueltas entre los dos ataques de las selecciones que encabezan nuestra confederación. México es -y siempre será- el más grande, por eso el pueblo norteamericano está feliz: porque pudieron derrotar al rey de la zona.

 

La final de la primera Nations League fue demasiado buena, tomando en cuenta que es uno de esos torneos que pueden desaparecer  en unos cuantos años y de los mismos en donde ya sabes quienes llegarán al último partido. Por lo menos en nuestro caso así es y lo sabemos. 

 

No me creían cuando les dije que los nuevos chamacos que trae el conjunto de las barras y las estrellas patean la pelota como hombres. Mucha seguridad entre el hombre del Chelsea y el del Dortmund; mismos que juegan adelante, esperando hacer daño con sus goles. 

 

Por parte de los nuestros, debo confesar que al único joven que veo como gran promesa (y que aún no le dan oportunidades reales) es a Gerardo Arteaga. Él ya trae sangre de guerrero y desempeña impecablemente su posición; pero por consentidos como Uriel Antuna, no arranca los partidos que debería jugar. 

 

Yo no entiendo la necedad de los futbolistas por aferrarse solamente a los momentos anímicos de cada cotejo. Con el gol de Diego Lainez la final estaba siendo nuestra, pero la confianza y el ego, cegaron a los mexicanos. La defensa no es del todo mala, aunque sí necesita arreglos y sobre todo: un líder nato. De esos que nacen cada siglo. 

 

La diferencia entre hacer y decir, la demostró Christian Pulisic. Sí, el nuevo ‘Capitán América’, con experiencia europea y con un buen recorrido futbolístico a sus escasos 22 años. No es posible que ellos puedan y nosotros no. El gigante de la zona somos los de acá; por eso todos celebran cuando nos ganan, porque no es fácil jugar contra papá y menos; por un trofeo. 

 

Sigo molesto por el resultado, pero también me encuentro feliz porque al fin ha nacido una generación con nuestro odiado rival y parece que esta sí competirá en la Copa Oro y en cada nuevo proceso de eliminatoria mundialista. Los partidos que se vienen serán como el que vimos el domingo: cerrados, competitivos, pasionales y dramáticos.  De eso no tengan duda. 

 

Espero de todo corazón que no se caiga el proyecto de Gerardo Martino, pues a pesar de sólo tener tres tropiezos, uno de ellos ya sucedió en una final. Eso duele, arde. Si les soy sincero; pienso que el arbitraje influyó mucho, pero no fue todo lo que hizo que México perdiera. Necesitábamos alguien que nos exigiera más, porque nos guste o no, el enemigo también juega en casa y lo peor es que hay técnicos que no se dan cuenta de eso. 

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