La noche de anoche ft. Pumas

Por: / diciembre 7, 2020

Yo escribí ese guion. Yo y nadie más. Porque desde que Míchel dejó a la deriva este hermoso club, me aferré a la ilusión. Así como me he aferrado por más de una década; a estos que juegan en el Olímpico Universitario.

 

La semifinal de ida fue impactante. No tanto por el rival, sino por ir perdiendo tan rápido 3 a 0. Hasta se me atoraron las palomitas en la garganta. Comencé a desesperarme, pero por alguna razón, sabía que no iba a terminar tan mal la historia. Después de que Pumas se fuera en cero y recibiendo otro tanto; le aposté a la remontada.

 

Y es que el hate que me llovió fue horrible. Hasta conocidos que no son chemos me etiquetaron en cosas bien vulgares y solo leí una tras otra grosería en mis redes. Por eso la ilusión en mí creció. Aparte; recordé una cosa importante: era contra Cruz Azul. Hasta el día de hoy, no podemos explicar a ciencia cierta qué tiene ese equipo que nada más no puede avanzar contra sus fantasmas.

 

En la mañana del domingo un señor me hizo burla por llevar mi jersey de Erik Lira cuando salí a desayunar con mi familia. Así me la pasé, pensando toda la tarde y cuando menos me di cuenta, ya habían salido todos a la cancha. Le dije a mi primo lo básico: un gol antes del minuto 10 y otro antes del medio tiempo. Pues al cuatro apareció Dinenno y antes del 45 ya iba 3-0 el marcador. El sueño estaba a un solo gol.

 

Johan Vázquez imperial. Pocos lo elogiaron, pero los que de verdad vimos el partido, sabemos que fue una muralla. Cortó todo por arriba y abajo. Trabajo exquisito del defensa auriazul que infravaloran todos. Neta.

 

El segundo tiempo lo vi con el corazón en las manos. Pero en ese momento, en ese preciso momento cuando Vigón anotó el cuarto gol, yo también pude escuchar el silencio. Hasta la repetición vi la reacción de todos, porque yo solo sentí como caí de rodillas para gritar con todas mis ganas ese gol que metió a Pumas a la maldita final del Guardianes 2020.

 

Cuando Tigres nos la robó, dije que era esa o no sería en cinco años. Pues exactamente pasaron cinco para que Pumas llegara de nuevo a la gran final. Y esta gran obra tiene un último acto; porque pese a no tener director técnico, a sacar el peor uniforme de la historia y sin media tripulación: Universidad Nacional está a dos partidos de alzar su octavo título de liga.

 

Solo encontré un registro de un 4-0 que se remontó en una fase final en el continente americano y fue de Rosario Central al Atlético Mineiro en 2005. De esa magnitud fue la hazaña de Pumas. Sobran argumentos para remarcar lo impecable que fue su partido de ayer, porque solo así; con un partido perfecto, podría lograr lo que vimos.

 

Lilini es el capitán de este navío que solo recibió un bombardeo en el mar abierto de la Liga MX por parte del -también finalista- León. Y qué partidos se nos vienen: fiera contra fiera, el uno contra el dos, los únicos equipos que perdieron solo un partido de 18. Final de finales.

 

El deporte es hermoso en general, pero ninguno se le pude comparar en lo más mínimo al futbol. Eso que genera, no lo he podido ver ningún otro. Ayer Cruz Azul necesitaba un solo gol para obligar al rival a hacer seis y Pumas empató el global. Aquellos dos duelos que vienen contra el León serán difíciles, pero ya vimos, que para nada imposibles. Esa palabra no existe en el futbol.

 

Porque la noche de anoche fue, algo que yo no puedo explicar…

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