El primero, pero no el único

Por: / febrero 17, 2021

En el trabajo me dijeron “malinchista”. Creo que ellos no saben, que aparte de tener tatuado el nombre de mi país en el brazo, yo soy de los primeros que se sienten tristes cuando México pierde en cualquier partido. Pero más allá de eso; el punto aquí es el siguiente: yo no quería ver campeón a Tigres porque -como he recalcado desde hace años- siento un inmenso odio hacia ese club de San Nicolás.

 

¿Cómo le explicas a una persona que no sabe de futbol que un equipo que estuvo en segunda se podía coronar como campeón del mundo? Es prácticamente ilógico pensar que la inversión que hizo Cemex en este club, no ha dado frutos. Pues sabemos todos que Tigres (de la mano de Tuca Ferreti) fue el mejor equipo de la última década; pero antes de ello, nunca tuvo tanta relevancia en nuestro futbol.

 

Que digan lo que quieran, yo entiendo completamente este tema. Pero bueno, dejando de tirar basura, he de reconocer algunas cosas en este pequeño viaje que hicieron ‘los felinos del norte’ en suelo qatarí…

 

Para empezar, no podía haber otro futbolista que anotara el primer gol de este club en un mundial de clubes, más que ese francés que vino del Marsella hace seis años. Gignac está muy lejos de ser comparado con cualquier otro futbolista que haya vestido el color amarillo de la institución. Histórico e inigualable, maldito el día en que llegó para hacernos sufrir a todos los demás. Pero bendito para la gente de Tigres; que mínimo espera ver una placa de él, en el Estadio Universitario, cuando se marche.

 

Presentía que contra su similar de Corea del Sur, no habría complicaciones para que avanzaran. Y pasó. Lo que realmente me sorprendió fue ver a un campeón de la Libertadores sumamente perdido en la cancha. Es cierto que el penal fue regalado, pero la realidad es que Palmeiras no propuso el partido y a la postre; terminó por ser el cuarto lugar del torneo. Papelón de aquellos; para un club brasileño y sobre todo, para uno sudamericano.

 

Cuando supe que del otro lado estaba listo el Bayern Múnich, sentí tranquilidad. Aunque noches antes había soñado que Gignac le anotaba gol a Neuer, realmente no me tembló la boca cuando aseguré que el gigante alemán iba a conquistar su sexto título de la temporada. Y a veces me molesta tener razón, pero acá, no fue así.

 

Esos sí, tengo que reconocer que me dio envidia ver a los 11 que salieron en aquella tarde para medirse contra el mejor club de Europa. Observar a Charly también me hizo apretar los dientes, pues como lo he mencionado: el maldito y sucio dinero siempre tratará de mover a este deporte. Pero si existe algo que siempre se impondrá, sobre cualquier cosa, es el corazón. Por eso el Bayern echo para atrás a lo Tigres y pudo conseguir -con todo y la polémica- el título, porque ellos jugaron con el estado anímico de los felinos, antes que con la pelota.

 

Y no me salgan con que ‘sí era mano’, porque también era gol legítimo de Kimmich y aún así lo anularon. Ojo por ojo dice el refrán. Aunque todos deberíamos aplaudir la hazaña de los Tigres, por las declaraciones de Nahuel, yo solo me reí. Pero eso es aparte, pues aunque me duela sí pudieron ser los primeros de toda nuestra confederación en jugar la final del mundialito; pero nunca olviden: que no fueron los únicos en coronarse. El futbol no lo quiso.

 

Afortunadamente no pasó y aún no pasará, porque yo sé que si existe un campeón de acá; obviamente será mexicano, pero no viste de ese color…

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