El nuevo escudo

Por: / julio 9, 2020

Islandia guarda una leyenda digna de recordar y que este año, a manera de homenaje, la selección nacional ha decidido dejar plasmada en su nuevo escudo. El origen de los cuatro guardianes; que protegen al país escandinavo y otro recordatorio más, de lo brillante y romántica que es su cultura.

 

Dreki, un dragón que vivía debajo del suelo, un día quiso volar al cielo y abrió un agujero que hizo que la lava se fundiera y formara una isla. Ese pedazo de tierra, en medio del mar, tardaría mucho tiempo en llamarse Islandia, pero al dragón le gustó demasiado.

 

Decidió proclamar esa isla como su hogar. Pero el hueco que dejó, abrió un paso entre los ocho reinos que existían entre los dioses. Óðinn, el creador, enfureció y dijo que iba a matar a la bestia. Cuando escuchó esto el dragón, pidió ayuda para defenderse y a cambio regalaría una parte considerable del terreno a quien pudiera socorrerlo.

 

Un águila, Gammur, le ofreció proteger el norte. Hrym, un gigante colosal, le dijo que sería él quien cuidaría el sur. Por último, Griðungur, un toro de cornamentas descomunales le propuso: “tú defiende el este y yo haré lo propio con el oeste”. Los cuatro juntos alzaron la voz al cielo, para retar a Óðinn.

 

El dios llegó montado en Sleipnir (un caballo gris con ocho patas) y al ver que sus oponentes lo superaban en número decantó una tregua: “ustedes protejan ésta tierra que puede conectar a nuestros mundos y yo, les cuidaré la espalda, además de dejarlos vivir en armonía”.

 

Desde aquel día, los cuatro seres aceptaron el trato y cada que un nuevo invasor se atrevía a entrar; lo destruían dejando claro que esa tierra, su tierra, no era para ser conquistada por alguien más.

 

El relato ha trascendido una vez más, ahora, en el mundo llamado fútbol. Los vikingos mayores protegerán la pelota así como sus guardianes lo hacen con su nación. Glorioso y bendito sea el día en que escribieron esto en sus anales para hacer que nuestra piel se enchine cada que lo volvemos a leer.

 

Islandia, tierra nórdica y mitológica, otra vez me dejó impactado por la sapiencia que ejecuta más allá del hacer rodar la pelota. Desde la fantástica EURO2016 cuando dejó huella, hasta la heroica hazaña de jugar su primera copa del mundo hace dos años. En el fútbol, no existe alguien capaz de odiar a este representante escandinavo.

 

Muero por comprar esa joya de jersey y más aún; por verlos vestidos de azul: defendiendo como siempre, su tierra.

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