El legado de Don Nacho

Por: / abril 1, 2020

Nos ha dicho adiós una leyenda de nuestro balompié, un tipo que estuvo hasta el final de sus días, pensando y amando con locura el deporte más popular de México. Fue de los más ganadores aquí e internacionalmente bien reconocido. Hablar de este hombre; es hablar de fútbol en su estado más puro…

Ignacio, nació un 31 de julio de 1916, en Guadalajara.En medio de un país post independiente y viniendo de una familia humilde, el pequeño Nacho tomó una pelota del patio de su casa y comenzó a patearla; sin saber, que eso sería el comienzo de una carrera brillante.

Como futbolista, no deslumbró tanto. Fue hasta que decidió ser director técnico, cuando una luz iluminó su vida por completo…

Zacatepec fue su casa. Y tú querido amigo que lees esto, pensarás “qué hueva ser de ese equipo, ni está en primera”, pero hubo un momento en que sí y sus únicos dos títulos de liga que ostenta, fueron gracias a Don Nacho. Temporadas 1954-55 y 1957-58 en donde marcó época con unos cañeros inigualables hasta hoy, en ese último año José Antonio López Herranz lo llamó para que fuera parte del cuerpo técnico; del primer equipo mexicano en el mundial de Suecia.

Como D.T mundialista, pasó a la historia por conseguir la primera victoria para México en copas del mundo y fue el primer hombre en dirigir en dos mundiales diferentes: Chile 1962 e Inglaterra 1966. Mágico e incierto, caminó entre la pedaceria pero siempre confiando en hombres como Antonio Carbajal. Nunca pudo alzar, lo que estaba acostumbrado con sus clubes.

Para volver a dirigir a un equipo, fue sincero y se decidió por el Deportivo Toluca. Otros dos títulos ligueros (1966-67 y 1967-68) y la anhelada copa de CONCACAF en dos oportunidades más, para jamás ser olvidado con el conjunto mexiquense. Quién iba a pensar que su corazón no se quedaría ni ahí, ni con el Zacatepec: sino con un equipo que vestía de azul y que llevaba una cruz en el escudo.

Sí, Cruz Azul fue su más grande amor. De no haber tenido esposa, hubiera pedido casarse con ese club. Ahí, ganó otras dos ligas y se convirtió en el director técnico con más títulos (15) en nuestro país. Hubo algo con ese equipo. Romántico o no, él decidió ser más que un emblema: se convirtió en otro hincha coreando los cánticos desde la tribuna.

Don Nacho nos dejó, después de 103 años. Y otra vez la vida me pone a reflexionar sobre mi día a día. Hoy que no tenemos fútbol, muero lentamente y solo me queda un motivo para seguir: que en algún momento volvamos a ver rodar el balón.

En donde quiera que se encuentre, señor Ignacio Trelles, le prometo que no lo olvidaremos jamás. Gracias por tanto y perdón por tan poco, leyenda.

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