Champion du Monde

Por: / julio 18, 2018

Minuto 46 del agregado, tiro de esquina a favor de Brasil, un mal cabezazo envía el esférico a las piernas de Christophe Dugarry. Empieza el contragolpe, Patrick Vieira recibe la pelota y ve a Emmanuel Petit ganando la espalda de la zaga. Pase filtrado. Sin pensarlo, Petit controló y anotó el 3-0 histórico, que le dio a Francia su primer campeonato del mundo. El trofeo más hermoso que ofrece el fútbol, tenía que ser levantado por el capitán del conjunto galo. ¿Su nombre? Didier Deschamps.

Pasaron 20 años para ver otra vez a Francia conquistando el mundial. Después de ese sorprendente triunfo de Rusia sobre Arabia Saudita; el Estadio Luzhniki abrió sus puertas por ultima vez -durante el certamen, claro- para recibir a las selecciones que lucharían por la gloria. 

Por un lado, la potencia francesa, de la que se habló y reconoció muy poco. Francia, en dos décadas jugó tres finales de Copa del Mundo y dos de Eurocopa. Forzosamente se debe puntualizar el grandísimo trabajo que hacen los entrenadores deportivos desde las fuerzas básicas. Una selección que demostró algo increíble: la buena conjunción que puede generar la multiculturalidad de su raza y sus tradiciones vitalicias para arrogar futbolistas top. 

Por el otro, la Croacia de cuento de hadas que maravilló y le dio sentido al torneo. Unos niños que vieron precisamente en el 98’ a Davor Šuker anotando goles por doquier, llegaron a Rusia inspirados. Esos mismos chicos que vivieron en refugios y ayudaron a poner los tabiques de cada casa, para la reconstrucción de su nación: llegaron al compromiso futbolístico más importante de sus vidas y de la historia de su joven país. 

El partido fue inédito y precioso por momentos. Los errores croatas permitieron la ventaja de Le blues en dos ocasiones, antes del medio tiempo. Y para la parte complementaria: Pogba y Mbappe sentenciaron el duelo. Decían en la transmisión: “…si tú metes cuatro goles en una final del mundial, ten por seguro que serás campeón…” 

Pitazo final y llovió -no solo lluvia, sino datos como tal- en la cancha. Deschamps entró al selectivo club de los futbolistas que fueron campeones del mundo como jugadores y directores técnicos (los otros dos son Franz Beckenbauer y Mário Zagallo). Kylian Mbappe se convirtió en el segundo futbolista más joven (Pelé, 17 años) en anotar en una final de mundial. El conjunto francés empató en campeonatos a la Argentina y a Uruguay. Sinceramente: fue un cierre brillante. Y justo, muy justo. 

Oficialmente terminó otro capítulo más. La odisea se consumó y no hubo más que hacer. Las hermosas notas de la Marsellesa sonaron en Moscú. La pelota durmió feliz de nueva cuenta. Y así como Deschamps lo hizo en el lejano 1998, Hugo Lloris levantó -20 años después- la Copa del Mundo para Francia. No me queda más que decir: Gracias, de verdad gracias por todo, Rusia 2018.

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