Centenario

Por: / noviembre 15, 2019

Raúl: cuando llegaste al Wolverhampton no hubo elogios de mi parte. Qué podía pensar de arribar a uno de los equipos que tiene como cliente Javier Hernández en cuanto a goles anotados. Lo único bueno que veía era tu posicionamiento en la mejor liga del mundo, esto, entendiendo que metieras goles y algún equipo grande te contratara. Hoy; ya cumpliste con lo primero.

Coapa fue tu casa -desgraciadamente- y el Club América tu padrino de Primera División. Tuve celos de ti (como de muchos otros) y te menté la madre más de una vez cuando le anotaste al equipo de mis amores. Pero con todo y eso, nunca dudé de tu fantástica capacidad para marcar goles. Más de penalti, maestro.

El Atlético de Madrid vino a jugar al Azteca y luego te llevó a vivir el sueño europeo. Aunque Diego Simeone te haya reducido las oportunidades de estrenarte allá, tú supiste aprovechar todo contra el Sevilla. Inolvidable tu primer tanto en el viejo continente, como la consolidación en el mismo.

El Benfica te dio un hogar en dónde refugiarte y tú le respondiste con 31 dianas. Cosechaste títulos locales en Portugal y más allá de eso, pusiste tu apellido en letras doradas con las otras águilas; con las lusas… Brillante al resolver compromisos grandes y marcarle a los rivales más inesperados, como al Bayern Múnich en plena Liga de Campeones.

Justo cuando no creí ver otra cosa, fichaste con los Wolves. Un proyecto tentador, por parte de Bruno, tu director técnico. El dorsal ‘9’ te fue concedido y no tengo duda de que, tan pronto, ya lo inmortalizaste. No te dio miedo enfrentar al ManU, Chelsea, Liverpool, Tottenham, Arsenal o City; ya que a todos le marcaste gol o les diste simplemente un partidazo memorable.

Entrar entre los primeros lugares del goleo individual con tu último club, se dice fácil. Pero yo dudo muchísimo si algún jugador extranjero hubiese respondido tan rápido como tú lo hiciste. 30 goles ya, como lobo y eso te condecora como el segundo máximo anotador en la historia. Esa es la maldita diferencia de llegar a un club medianito y hacerlo competir.

Contra el Torino deslumbraste y metiste al ‘Wolver’ a la Europa League. 48 años pasaron para volver a ver a ese viejo licántropo inglés en competencias europeas. Magistral. Único. Eres estandarte ahí y me retracto de todo lo que antes dije. Nunca dudé de tus capacidades, pero sí de tus decisiones.

Sin más, en esta temporada te atreviste a marcar tu gol número 100 con los equipos que seleccionaste para que fueran parte de tu vida en la tierra. Cuatro clubes, cuatro países, cuatro ligas y una sola cifra. Brillante, hermano. Aplaudo todo lo que andas haciendo allá y estoy seguro que aún faltan otros logros.

Rulo, hoy con la mitad de tu carrera ya jugada, solo me queda desearte éxito en lo que venga. Me gustaría verte alzar otro título, ahora en Inglaterra, pero dudo que lo hagas vistiendo esa camiseta. Ojalá y otro equipo, con mayor renombre te fiche y así, sigas apantallando a tus haters. Goleador nato, prométenos que seguirás sumando números y viviendo momentos enormes, porque nosotros; y principalmente yo, confiamos en ti.

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