Capítulo II: Los farsantes

Por: / abril 27, 2021

Debieron ser unos 15 o 20 minutos antes de publicar el capítulo uno, cuando el Manchester City dijo que siempre no. Que no iba a ser partícipe de la Súper Liga Europea y de ahí los otros 11 que ya estaban dentro, también se echaron para atrás, quedando como auténticos payasos -igualitos al mame actual de los emojis- y lamentablemente entre sus piernas, me arrastraron a mí. 

 

No sabía si reírme o quejarme, porque me jode mucho afirmar y defender a quienes no sostienen su palabra. Más allá de eso, lo que sí hice, fue pensar en lo único bueno de toda este papelón, o sea; que ya no se va a realizar ese torneo elitista. Con todo y la anticipada confirmación de los mismos clubes a través de sus representantes y de la misma UEFA en colaboración con la FIFA.

 

Aunque el Barcelona puede decir que fue el único en salvarse con respecto a confirmar su postura durante las primeras horas de aquellos días; eso no le quita que haya manchado (más) su problemática actual. Pues con todo y que su crisis no quiere explotar, la mayoría sabe que sigue pasando por un momento sumamente escabroso, en donde necesita vender antes de comprar.

 

Por otro lado, está el tema del Bayern y Borussia, dos de los que se supone tenían apalabrada su plaza y antes de confirmarlo, ya se había arrepentido de entrarle al certamen. Desde mi punto de vista, considero que va por lo siguiente: es cierto que los aficionados juegan un papel importante en esto, sobre todo en la Bundesliga, ya que el 50 por ciento más una acción del club, le pertenece a los hinchas. Por eso todo el show que hay de por medio con el Leipzig y su nula aceptación por formar parte de los cuatro equipos que tiene Red Bull alrededor del mundo.

 

Lo bueno de todo esto, como dije arriba, será que el torneo no se lleve a cabo y que la supremacía de Europa seguirá siendo peleada hasta por los modestos equipos de Rumania o Estonia cada año. Lo malo, también hay que reconocerlo, es que hoy se ha confirmado que el dinero siempre estará un paso adelante del amor en el futbol. Aunque me duela aceptarlo y aunque no quiera, esa es la realidad. 

 

Todo el sentimentalismo que se desborda en los estadios se pudo apagar y con ese maldito argumento de respaldo, fue como los aficionados de cada equipo pudieron hacer que se pensara muy bien antes de actuar. Gracias a ellos, hoy el mundo futbolístico está a salvo. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo más lo estará? 

 

No hay que moverle nada al futbol. Nada. Incluso hasta con el mismo paso del tiempo todos entendemos que lo que ya está, no se debe mover. Los únicos necios que no comprenden eso, son los dueños de los clubes; los mismos que están al frente de los farsantes de hace una semana, cuyo fin era hacer a un lado a los demás para jugar por su cuenta y destruir en mil pedazos el corazón de todos nosotros: sus fieles aficionados. 

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