¿Azul o rojo?

Por: / enero 11, 2021

El pasado viernes fue cumpleaños de David Bowie y es imposible que siguieran avanzando los años sin que mi pluma le dedicara unas palabras en la única sección que me pertenece al cien por ciento. El mito, la leyenda; ese niño que tomó la música para analizarla y crear un nuevo género que fascinó a más de uno, ha cumplido cinco años de haber dejado el mundo.

 

Él nació en Brixton, un distrito de la zona céntrica londinense, y era más que obvio que en algún momento llegase a sentir interés por el mejor deporte del mundo, pues estar a unos cuantos kilómetros de una de las ciudades inglesas que más pasión genera, se lo iba a inculcar.

 

Chelsea y Arsenal, los dos clubes más importantes de Londres. El derby de la cuidad y esa eterna rivalidad que hasta hace unos años empezó ha dejado abajo a los ‘gunners’, desde mi punto de vista, porque después de los títulos europeos que ha venido ganando el club azul de Stamford Bridge, ya no hay mucha discusión que hacer al respecto.

 

Cuando murió Bowie, salieron a la luz unas fotos de su niñez, en la Burnt Ash Primary School. En ellas el pequeño David sale en el equipo de futbol escolar de la temporada 1957/58. Hubiera sido fantástico saber de alguno de esos compañeros que tuvo para que de una vez por todas nos resolviera este enigma. Lamentablemente, hasta la fecha se sabe que “El Camaleón” prefería el fútbol americano.

 

Más allá de su parecido entre la icónica personificación de Ziggy Stardust y el equipamiento de los jugadores de americano; Duncan Jones, hijo del músico, declaró que en alguna ocasión pudo ver a su padre en las gradas del campo de futbol cuando lo esperaba después de salir de clases en la universidad. Y siendo honesto, yo tampoco estoy seguro que Bowie sintiera lo que muchos hacemos al elegir un solo deporte, pues él era multifacético.

 

Pero lo que me causa conflicto es que no le creo a las personas que se “resisten” al mejor deporte del mundo. Pues hasta en los más antipáticos y cerrados, se encuentra algo que les llega a gustar. Puede ser el escudo de un club, un futbolista de moda o hasta la misma indumentaria de cualquier equipo. Porque, siendo honesto, a mí me llegó a pasar con mis Pumas y el Chelsea. A los dos clubes, les di mi corazón después de que sus jerseys me gustaran. Y no pude tomar mejor decisión como aficionado, porque de verdad los amo con locura.

 

Aunque con exactitud no esté comprobada la teoría que apunta como posible ‘hincha red’ a Bowie, lo más probable es que se haya inclinado hacia ese club; por el recuerdo que tienen algunos recepcionistas de hoteles, ya que por allá de 1977, él no daba su nombre real cuando se hospedaba. Para acceder a las habitaciones escribía: Pat Jennings, Sammy Nelson o Pat Rice, que fueron futbolistas del Arsenal de aquella maravillosa época. ¿Coincidencia? Tal vez, pues el mismo David dijo en muchas ocasiones: Everything stops for bloody football.

 

Hace cinco años que el gran ‘Duque Blanco’ nos dejó; pero en mi cabeza seguirá viviendo, cada que escuche sus canciones en mi día a día. Gracias por cierto, querido Bowie, pues sin muchas de esas rolas yo estaría incompleto. Las personas que realmente me conocen; lo saben.

 

Y antes de dormir: recuerden que todos podemos ser héroes, solo por un día…

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