Profesionalismo nada más

Por: / febrero 19, 2019

Cuando entré a la carrera, nos dieron una charla sobre ética periodística. Entre otras cosas, hicieron mención sobre la línea editorial de los medios y cómo se regula el trabajo de cada individuo. Partiendo de premisas, comprendí que estaba hecho para ser un gran corresponsal; no solamente por ser el mejor en lo que hago, sino por la imparcialidad que puedo desempeñar en campo. 

Lo acontecido el pasado domingo en el Estadio Olímpico Universitario, fue deplorable. Hay mucho que decir, pero me gustaría resaltar algo importante: todo fue una conjunción de sentimentalismo e impulsos que manifestó, el fotógrafo agresor de Miguel Herrera. Fue identificado como Juan Carlos Castro, un tipo que desempeñaba el cargo de orador motivacional, según sus ya extintas cuentas de Facebook e Instagram. 

Primero, ¿qué carajos hace un motivador dentro de la prensa nacional? A mí me parece indignate que por tipos como él, no nos concedieran la acreditación a uno de los cortejos más importantes de la temporada. La alta demanda es una circunstancia que indica quiénes van y quiénes no. Los fotógrafos de planta (o los de la población laboralmente activa) no tienen problemas porque aseguran su participación a dicho evento desde el comienzo de cada torneo. 

Segundo: ya nos echó a perder el trabajo. Ojalá me equivoque. Los “del gremio” manifestaron en redes sociales su inconformidad ante la problemática. Y no quiero mencionarlos, no por miedo a encontrármelos, sino porque respeto su trabajo y los admiro demasiado. Aunque, sus declaraciones se me hicieron crudas y selectivas. Nos separaron en dos grupos: los afianzados y los principiantes. Dicen que debería existir un organismo que regule las acreditaciones; para que no entren fans a nivel de cancha. 

¿Fans? Por favor: todos somos fanáticos de un club. Aquí mi molestia radica en la discriminación que existe de ellos, hacia nosotros. Y solamente, por un hombre que sintió la victoria y no se pudo callar la boquita. Reitero y le pregunto a esos fotógrafos de periódicos y agencias: ¿vale la pena categorizar? Ustedes no llegaron a cubrir una maldita Copa de Mundo cuando entraron a su medio. Eso es obvio. Les costó estar en la cima y quiero entenderlos, pero ya basta de discriminar. El mexicano por naturaleza tiende a ser egoísta y a ser el más grande enemigo de sus compatriotas. Qué triste.

Un ejemplo -quizá no tan exacto- es lo que pasó hace poco con un fotógrafo iraní. Él estaba en la Copa Asiática y lamentablemente vio caer a su país a centímetros. Otro compañero, lo retrató llorando. Pero a diferencia de las reacciones de Castro; él lloró pero siguió tomando fotos. ¡Claro! Para eso le pagan, por eso está donde está. No podía llegar a su medio y justificar el no tener imágenes, porque le ganó el sentimiento. O peor aún: acaparar la atención de todos por meterse al terreno de juego o agredir a los elementos que está allí. Por eso hago hincapié en el profesionalismo; y afirmo que no se necesita algo más. Ahí está demostrado.  

Quien sabe lo que pasará con Juan. La única certeza es que jamás volverá a cubrir un partido en CU. Ni él, ni su medio radiofónico. Miguel Herrera pidió directamente una sanción monetaria, justificando, lo que le hubiera sucedido a él si fuese su caso. Eso lo declaró minutos después del encuentro, ya estando en conferencia de prensa.  

Ahora, yo le pido a la Comisión, que revise minuciosamente cada uno de los medios que acredita para que vea las notas, crónicas y fotos de cada partido. No todos somos iguales, algunos estamos escalando para llegar a lo más alto. Porque estoy matándome en cada cobertura para que noten mi potencial, porque sé que puedo cumplir mi sueño, porque nací para esto y porque soy profesional: señores, no nos engloben y dense cuenta de que individualmente, hay algunos principiantes que sí destacamos del montón. 

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