Nicolás Castillo: mentiroso

Por: / febrero 5, 2019

Te llegaron al precio, qué difícil. ¿Sabes algo Nico? Cuando dijiste que solo regresarías para jugar con Pumas, te creí. Y lo hice porque tú mismo demostraste que eras diferente a los demás. Le ponías corazón cada que tocabas la pelota y nos maravillaste con tu acrobacia al marcar todos y cada uno de los 26 goles vistiendo de azul y oro. 

Nunca olvidaré el primer tanto que anotaste en nuestra hermosa liga. Alan Mendoza te vio con marca, pero pediste la pelota y controlándola; en una media vuelta fantástica, le marcaste a Jesús Corona. Desde ahí empecé a ilusionarme. Siempre anhelé un delantero así: fuerte, con presencia y cumplidor. Lo tienes todo, de eso no hay duda. 

Desgraciadamente, tenemos una directiva asquerosa. La peor del país. Y esa misma gente que te trajo de Chile, te envío a Europa por la puerta trasera. Dolió. Pero nosotros queríamos verte cumplir tu sueño, que siempre fue disputar la fantástica Champions League. Aunque personalmente, sabía que no encajarías del todo allá. Culpo completamente a los que manejan al club, por no aferrarse a tu persona. 

Me enojé contigo y me cansé de insultarte el pasado jueves, porque no es la forma en que volviste: es el equipo. Que feo te ves de naranja, y te verás peor de amarillo. Aunque pensé que sabías, me demostraste que no conoces lo más mínimo de fútbol mexicano, el Club América es deplorable. Aún tengo la esperanza de que te des cuenta, cuando juegues con y para ellos. 

Así de rápido cómo te ganaste nuestro amor, lo perdiste. La afición es la menos culpable y no esperes rosas o aplausos cuando vuelvas a Ciudad Universitaria, los mismos que corearon tu nombre, se encargarán de hacerte pedazos con puras ofensas en cuanto pises el césped. 

Te agradezco una sola cosa: me dejaste claro que el amor -con los futbolistas extranjeros- es una fantasía. No existe en muchos, no existe en ti. Ahora lo sé. Y si alguna vez te dije que te amaba, hoy me arrepiento. Porque aunque jugaste para mi Universidad Nacional y nos diste esperanza, hoy quedaste tachado de traidor.

Trágate tus palabras, yo ya no te creo nada. 

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