Larga vida al rey

Por: / marzo 6, 2019

Ahí estábamos, viendo como desde el Estadio Olímpico de Kiev el Real Madrid alzaba su tercera orejona consecutiva. Lo hizo ante los ojos del mundo. Sin miedo, con garra y temple. Un equipo más que histórico: inalcanzable para la eternidad. Y justo cuando pensaba que la Liga de Campeones era dominada por los merengues, comenzaron los tropiezos y la eliminación. 

Florentino Pérez despidió a Zinedine Zidane y vendió a Cristiano Ronaldo. Comenzó la debacle desde ese momento. Las malas decisiones eran secundadas, como el hecho de comprar a otro arquero, cuando Keylor Navas seguía en su mejor momento. La Liga arrojó resultados inimaginables y la Copa del Rey se les negó. Escribí hace 17 columnas, que la derrota contra el Atlético; para ganar la Súper Copa, sería solo en inicio para la hecatombe. Podía oler la tragedia. 

A pesar del basto plantel y la sólida dinámica de juego; los futbolistas no respondían como antes. Así como solían tenerme acostumbrado. La Champions, repito, fue siempre su mejor bocanada de oxígeno. Por lo menos en la ronda de grupos, así fue. 

El sorteo los mandó cara a cara con uno de sus viejos conocidos: el Ajax. Aquel equipo titánico que encabezó Johan Cruyff, en la primera parte del siglo XXI sucumbió ante los merengues en cada partido. Era una chance perfecta para dar la campanada, pero el debate inició en Ámsterdam: le anularon un gol legítimo a Nicolás Tagliafico. ¿Y qué pasó después? Marco Asensio puso el 1-2 definitivo. Otra vez el monarca de Europa respondiendo. Simple. Dudoso. Contundente. 

Nada malo podría pasar entonces. La vuelta en casa sería más que trámite. Y de repente llego a ver el partido… ¡Oh sorpresa! 0-3 en la pizarra. Madre mía, lo del Ajax era para enmarcar. Asensio lo hizo de nuevo y aunque tenuemente pensé que caería otro tanto de los locales y a la postre, darían vuelta: llegó Lasse Schöne de tiro libre para mandar callar al Santiago Bernabéu completo. Golazo infernal que no solo hizo llorar a los aficionados; también puso fin a la hegemonía del Real Madrid en Europa y el mundo entero. 

Fueron 1011 días de reinado. Inolvidables y soberbios. Tres años completos de ver como se acumulaban los trofeos en la vitrina del equipo más ganador de la UEFA Champions League. No han estado enchufados y murieron de nada. Se acabó la historia, ahora quedará el recuerdo en nuestra memoria. 

Real Madrid: te tengo respeto porque cuando miro el brazo izquierdo de tus futbolistas, envidio el número de copas que presumes. Y créeme que no miento cuando te digo que le hablaré de ti, a todos los que me pregunten si te vi en esta época gloriosa. Recuerda que todos caemos, hoy te tocó. Sé que en algún momento te levantarás y difícilmente alguno de los otros podrá alcanzarte en la cosecha. Porque tú fuiste el amo del mundo, aquel que nadie quería enfrentar. 

Y ahí estuve presenciando, como caíste en casa y con tu gente. Me queda claro que hasta los gigantes son derrotados de maneras humillantes e increíbles. Aunque te duela y no quieras hacerlo: entrega tu corona y el cetro, porque otro club lo reclamará desde el Wanda Metropolitano. Que viva el rey… 

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