La séptima de los chicos

Por: / mayo 28, 2019

Qué horrible final. Sinceramente sí fue de lo peor que he visto en todo este tiempo. Y no por el cero a cero en el marcador, sino por el desempeño de ambos clubes. El León, temeroso de concretar jugadas peligrosas en el área rival; los Tigres, manejando el juego pero sin propuestas ofensivas. Más allá de que Rodolfo Cota atajara dos veces: el mejor equipo del torneo no pudo anotar y se quedó a nada de consolidar una temporada destacada para la historia del fútbol mexicano.

Hablé en su momento del Clausura 2019 y lo magnífico que fue para “La Fiera”. Puntualicé algo importante, dije que solamente alzando otro título, el Club León jamás sería olvidado. La dualidad que existe con su afición, rompe con mi argumento, porque entiendo perfectamente que para ellos, su equipo fue inolvidable. Y sí, lo fue. No como hubiese querido, pero al menos ostentan un récord asombroso de partidos seguidos (12) ganando, en nuestro torneo.

Por su parte los Tigres y el amplio debate sobre si ya pueden ser llamados “grandes”, que día a día sigue. Hace cuatro títulos lo dije: estos que visten de amarillo y juegan en Monterrey no pueden ser considerados grandes. Y refuerzo mi comentario con los siguientes puntos, mis puntos:

  1. La historia. Que si bien es cierto que nuestro presente, mucho tiempo después será pasado; también lo es, que ya hay un gran recorrido hasta el día de hoy. Los clubes grandes, desde que surgieron, no solamente se impusieron sino que también lograron cosechas importantes para destacar.
  1. Los títulos. Méritos propios y distinciones colectivas en todas las competencias en donde haya oportunidad de participar. Las ligas importan y mucho, pero la conjunción de todo hace que se genere un ranking y de ahí se parte.
  1. La afición. Cualquiera puede elegir a su equipo, pero no lo deberían hacer por moda, sino por amor. Acá es donde podría meter de lleno a los Tigres con el tema de “su hinchada” y cómo ha crecido en los últimos seis o siete años.
  1. La permanencia en primera división. Porque, forzosamente, ningún equipo importante debería jugar en segunda división.
  1. La proyección mundial. También podría ser nivel continente, a lo que me refiero es más: un reconocimiento de algún tipo inglés, español, alemán o de alguna otra nacionalidad; cuando se presente alguien con el jersey de un equipo en otra parte del mundo.

Esos cinco puntos, son mi base para poder analizar a un club y decirle cuán enorme es. El campeón de nuestro fútbol, por votación, ya es puesto como “el quinto grande”, pero Tigres sabe bien que no es así. Pasarán los años y no dejará de ser el equipo adinerado y sin auge que conocemos los que sabemos de fútbol. Aunque tengan al francés, aunque los guíe Ferretti y aunque ganen otros 500 títulos: seguirán siendo tan pequeños como hoy.

Un recordatorio para los que sí son titanes: despierten ya. Solo América responde y nosotros nos estamos quedando atrás. Que regrese el buen fútbol, necesariamente debemos imponernos. León pudo hacer esto más sencillo y no se dio. Monterrey sigue picando piedra. Pachuca desaparece por momentos. Los otros que también forman parte de esto: de vez en cuando ejercen presión. La única realidad aquí, es que pase lo que pase, en México se sabe bien quién es esa cuarteta de equipos llamada: “Los cuatro grandes del fútbol”.

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