Karma instantáneo

Por: / marzo 16, 2019

Empecé a cubrir los partidos de Pumas, en la Copa MX, desde hace tres torneos. Y a todos los duelos que disputó de local, asistí. Contra FC Juárez, Lobos BUAP; nuevamente Lobos pero ahora en octavos y Necaxa. Después Necaxa (ya como campeón) y Tampico Madero. Los últimos tres fueron: Atlas, U de G y Zacatepec. Nunca falté. Y no quiero justificarme, pero realmente éramos pocos cada noche, si acaso 20 fotógrafos compartían conmigo la banca para la cobertura de un partido copero. 

El hecho de asistir a un duelo en dónde Diego Armando Maradona estuviese presente, ya es tema para que sobresalga de los otros cortejos. Y de cualquier forma, eh. Lo indignante aquí: es que no nos hayan respetado el trabajo que generamos durante y después de las coberturas; vaya el contenido como tal. Nosotros nos dedicamos de lleno a eso, no lo hacemos mal y siempre cumplimos. 

Cuando recibí el mensaje de que no iría al partido de cuartos de final, exploté. No del todo, porque me contuve. Pero sí me molesté en micro ciclos. Siendo realista, ya lo presentía. Desde que inició del día traía mi corazonada de que nos mandarían al carajo con la cobertura. Pasó. 

El miércoles, regresando a casa, volteé a ver el sol anaranjado que se ocultaba entre dos montañas y me susurré que pude haberlo visto igual, desde el Estadio Olímpico. Llegué a prender la tele, pero mi papá ya lo había hecho. Iban cuatro minutos del primer tiempo y me senté, también, para revisar los resultados de la UEFA Champions League. Autogol de Dorados y mi sonrisa dibujada en el rostro. De trámite el partido, pensé emocionado.

Iniciada la segunda mitad, y ya había dejado todo listo para el siguiente día. Solo me dediqué de lleno al partido. Entró Juan Manuel Iturbe y en una jugada personal, se quitó a dos y quedó frente al portero. Pegále -dije- pegále, pegále, pegále, cantálo, cantálo, cantálo, cantálo… Grité por toda la estancia de mi casa eufórico. Ya estaba cocinado el pase a semifinales. Y después, para cerrar la noche: Felipe Mora. Cuándo no, Pipe. 

Pumas jugará la antesala de la Copa una vez más y está puesto como candidato a levantarla. Diego declaró, en conferencia de prensa, que le regaló el triunfo a Bruno Marioni. Bah: Dorados está más muerto que las Chivas. Pese a llegar a la final de Ascenso MX el torneo pasado, hoy están últimos de la tabla con todo y Maradona. 

Hay algo muy cierto, que quizá nadie analiza a fondo: como el fútbol no hay otro deporte. Por el tema pasional, por la dinámica que desarrolla, por la historia, por las sorpresas, por las grandes exhibiciones, entre otras cosas. A mí personalmente, me encanta que haya una fuerza que ponga en su lugar a quienes lo merecen. O, que simplemente, tome el rol de justiciero momentáneo. 

Maradona, como futbolista, conquistó el Olímpico Universitario. En México 86’ ganó dos partidos ahí (contra Bulgaria y Corea del Sur). Y algunas personas pensaban -incluso le apostaban- que El Gran Pez se impondría de visitante. Pero no fue así. Esa fuerza que mencioné arriba; hizo que Diego y sus muchachos no pudieran reaccionar ante el buen juego que brindó Pumas. 

Siento lástima por él, pero felicidad rotunda por mi club. No sé cuando volveremos a ver, en ese tartán que albergó unas olimpiadas, a una leyenda del fútbol mundial. Pero lo que sí sé; es que la historia se escribe día con día. Aunque pareciera que ya está todo destinado: siempre habrá algo que lo cambie. Y si nos regalaste el resultado; pues muchísimas gracias, Diego. 

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