Fantasmas del 70′

Por: / octubre 10, 2017

El 8 de octubre de 1964, en Tokio, Japón; se realizó la votación que determinaría la sede de la Copa del Mundo de 1970. Dos países competían por ella: Argentina y México. Dos de las mejores ligas del continente americano estaban dispuestas a organizar la competencia más importante para el balompié. La democracia tenía el destino en sus manos. Ese día, con 56 votos, nuestra nación fue elegida como anfitriona del siguiente campeonato mundial de futbol; por primera vez. El mundial número nueve se jugaría aquí, en México.

El otro país que se postuló para la candidatura de la Copa del Mundo, pelearía por la clasificación a la misma. Históricamente, la eliminatoria sudamericana es brutal. Argentinos y Peruanos se jugaron el boleto para México 70, en el Estadio del Club Atlético Boca Juniors. La AFA nunca había jugado una eliminatoria en otro inmueble que no fuese “El Monumental”. En aquellos tiempos se hacían triangulares, el equipo que sumara más unidades avanzaría directo. Después de un agónico encuentro, se daría una noticia poco creíble: Argentina se quedaba fuera. Sí, no iría al mundial. El marcador indicaría un empate (Argentina 2-2 Perú), y los albicelestes darían una de las peores actuaciones en su historia rumbo a la gloria.

Con una selección llena de figuras consagradas y futuras promesas, cuarenta y ocho años después, se está repitiendo la historia: el mismo rival (el conjunto inca), el mismo resultado (empate), el mismo Estadio (La Bombonera) y la misma problemática (estar fuera del mundial). Argentina está, en estos momentos, eliminada. Y es que tener 7 empates en la tabla de clasificación es una blasfemia total; para cualquier equipo en la confederación que sea. Una mala racha, un partido perdido y todo cambia. Impensable es que una de las mejores selecciones del mundo, y actual subcampeona, esté inmiscuida en un problema que se pudo evitar.

¿Cómo le explicas a un niño qué la ilusión de ver a su país en tierras lejanas jugando al balón se está apagando? Los hinchas lloran y le exigen más a su equipo. Se lo exigieron desde el primer partido. El sueño de verlos en otra copa de ese calibre los motiva para alentarlos hasta el final. Ellos no tienen la culpa de que sus delanteros no metan el esférico, ellos no tienen la culpa de que su portero no impida las anotaciones, ellos no tienen la culpa de que su estrella no se eche a los otros diez al hombro, ellos no tienen la culpa de tantas derrotas, ellos no tienen la culpa de las desgracias que se vienen arrastrando, porque nos han demostrado que ahí están y seguirán estando pase lo que pase. Les duele en el alma ver la realidad, los nervios ahora son sus compañeros en el camino y saben que no está permitido esto. No para ellos.

El balón no es tan cruel para dejar a Lionel Messi sin una copa del mundo. La pelota no puede olvidarse de invitar a la Argentina a su próxima gran fiesta. El futbol es sumamente generoso en ocasiones. Ecuador fungirá cómo villano si gana o cómo cómplice si pierde el la próxima fecha; en el último partido de la eliminatoria mundialista. La tarea es difícil para los albicelestes, van a jugar de visita. Dependerán de ellos mismos para conseguir el pase. Este deporte está compuesto por hazañas que nos dejan la boca abierta cada vez que se vuelven a presentar. No me sorprendería en lo más mínimo que sacaran el resultado y acapararan la prensa de todo el globo en el que vivimos. Una de las cosas más hermosas que tiene el futbol es que no existe la palabra imposible. Vital será el último encuentro, una combinación exacta puede marcar el rumbo de los que pelearon por un boleto desde el comienzo. Brasil y Uruguay no se preocupan por nada, ambos están adentro. Venezuela y Bolivia no se preocupan por nada, ambos están eliminados. Los de en medio tienen un rosario entre los dedos; saben bien que la diferencia se dará si hacen una sola cosa: ganar. Argentina está a un partido de meterse o quedarse fuera, de Rusia 2018.

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