El tótem de C.U

Por: / mayo 22, 2019

Y ahí estaba yo, viendo como llorabas mientras abrazaste a Gerardo Alcoba en ese gol épico. Sí, ahí estaba, cuando no pudiste tirar el quinto penal y Tigres se coronó en nuestra casa. Ahí estaba, cuando siendo capitán, se te negó alzar un título más con nuestros Pumas. Sí Darío, nunca lo olvidaría.

Después de eso, te echaron por la apuesta de atrás. Saliste de la peor forma posible: siendo expulsado contra Veracruz y despreciado por la directiva que te trajo del Cobreloa a nuestro país. Qué triste. Ahí y solamente ahí volví a confirmar que el fútbol jamás ha sido justo con muchos que merecen más. Tu caso fue uno de aquellos que quisiéramos revertir.

Dijiste adiós al balón, te despediste de las canchas, pero me dio gusto que fuese así: como tricampeón de tu amada Paraguay. Quizá no con el club de tus amores, pero sí con el más grande de la liga de tu país.

Capitán eterno, no tengo ni la más mínima idea de cómo agradecerte por tanta entrega acá. Fuiste referente, figura e ídolo en Universidad Nacional. Los que apreciamos tu carrera, no te dejaremos de alabar ni hoy, ni nunca. Porque siempre fue cierto, en tu mejor momento te buscó el Cruz Azul y el Club América, pero decidiste quedarte con nosotros. Y eso, te hizo merecedor de todo mi respeto.

Tus goles, tus gritos, tus coberturas: eso es la verdadera magia detrás de todo. Cuatro veces alzaste el trofeo de campeón liguero vistiendo la camiseta más hermosa del balompié mexicano. Sin palabras Veron, eres irrepetible.

Cuando era niño y fui al Estadio Olímpico por primera vez, compré un vaso en dónde vienes impreso. Lo guardo con afecto y orgullo en una repisa que tengo dedicada al mejor deporte del mundo. Sinceramente fue un placer monumental verte pisar el césped sagrado de Ciudad Universitaria. Y te ofrezco disculpas, porque ya no pude alcanzarte como futbolista. Me hubiese encantado tener una foto tuya, tomada por mí. Enserio perdón por tardarme tanto en llegar a ser fotógrafo.

Darío: espero que la vida te vuelva a colocar en Pumas. Yo anhelo verte como Director Técnico y sueño día a día con verte alzar otra copa siendo auriazul. Te juro que estaré ahí si tenemos la fortuna de coincidir. Y esta vez, no me arrepentiré de nada. Te retiraste como leyenda guaraní. Uno de los mejores defensas centrales que ha tenido la Liga MX. Mundialista en Sudáfrica 2010. Capitán inamovible de la UNAM. Una muralla en todos los aspectos. El mejor extranjero que pudo venir al equipo de mis amores.

Te debemos mucho a ti, lo tengo presente. Y reconozco que estoy desbastado por tu decisión, aún así; te deseo lo mejor en lo que venga. Pumas es tu casa, no lo olvides. Nosotros nunca te olvidaremos, eso puedo apostarlo.

Gracias infinitas, mi hechicero.

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