EL NIÑO ETERNO

Por: / junio 22, 2019

En enero del 2011 te anunciaban como el traspaso más caro en la historia de la Liga Premier. Del Liverpool llegaste al Chelsea por la modesta cantidad de 50 millones de euros y yo fui el guey más feliz del mundo en ese momento. Llevaba cinco años viéndote jugar y marcar descomunalmente a cuantos rivales te ponían enfrente, sabía bien que llegarías para hacer más historia. Tu primer gol tardó en llegar, pero nunca olvidaré como ese día, bajo la lluvia, le anotabas al West Ham United. Era sólo el comienzo, repito: tenía mucha fe en lo que podrías llegar a darnos.

Camp Nou, Barcelona: Abril 24, 2012. Toda la maquinaria blaugrana buscaba anotar otro gol para avanzar a la final de la Champions League, de pronto, te llegó un rebote fortuito que condujiste hasta quedar mano a mano con Víctor Valdés. Recortaste, lo fintaste con la cintura, él se quedó tirado y tú anotabas un dos a dos global que te hizo recibir insultos en ese inmueble y aplausos con llantos en Londres. Nos metiste a Múnich y a la postre, alzaste el trofeo más hermoso a nivel de clubes en el mundo.

Cuando ya no te tomaron en cuenta, el AC Milán preguntó por ti y te llevó al Calcio como nuevo reto en tu carrera. Fue un pasaje tenue, pero tuviste pinceladas que sobresalieron. Lo más romántico del mundo, fue verte regresar a tu amado Atlético de Madrid. Aunque tardaran en devolverte el número nueve, tú anotabas y anotabas. Ganaste un título con el equipo que te robaba el sueño de chiquito y eso jamás lo podrán borrar. Cuando te fuiste a Japón, lloraste. Pero te fuiste como ídolo. Como un gigante.

Campeón del Mundo en Sudáfrica 2010, bicampeón de la Eurocopa en Austria-Suiza 2008 y Polonia-Ucrania 2012, una Champions League, dos Europa League, Bota de Oro en la Euro 2008, Bota de Oro en la Confederaciones 2013 y así podría seguir.

El Niño que se convirtió en leyenda, se despide. Aquel que jugó 816 partidos y anotó 290 goles como profesional. Ese pequeño que soñó con jugar en el ‘Aleti’ y terminó por ser un emblema rojiblanco. Ese español que levantó la gloria con su selección y que nunca será olvidado. Estoy triste. Derrumbado.

Fer, los que pudimos verte jugar: sabemos qué tan brutal eras. Llegaste incluso a estar entre los mejores tres del mundo, lástima que no recibiste más que simples elogios. Ojalá que la vida te dé muchísimo más en el fútbol y que coseches triunfos y títulos ahora, como Director Técnico. El fin de otra era llegó y lo único que te puedo asegurar: es que España jamás tendrá un ‘9’ como tú.

Gracias por todo, héroe.

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