El navío de Martino

Por: / marzo 29, 2019

Gerardo Martino: no te pedimos mucho, somos un país ilusionado de por vida, por ver una hazaña histórica de una maldita vez. Lo más probable, es que no hayas leído nada de mis trabajos; pero escribí en su momento, que la palabra clave de este proceso, es compromiso. Sé que tienes experiencia absoluta y que no harás mal las cosas, pero por favor, pule a estos niños para que nos den la gloria. Haz lo que tengas que hacer, queremos estar gritando en otro mundial y sobre todo, alzar algo más grande que una Copa Oro.  

Esas fueron mis últimas palabras antes de que “El Tata” tomara el timón de nuestro combinado nacional. Antes de Paraguay y Chile, le escribí esas plegarias al nuevo director técnico; desde el fondo de mi ser. Tiendo a ser aguerrido y defensor de mi país en momentos futbolísticos importantes, pero los procesos moleros, los partidos de papel: son mi más grande prueba del sentimiento incondicional que tengo hacia la Selección Mexicana. 

Yo pedía a gritos el cuarto, quinto, sexto y séptimo gol contra los chilenos. Nunca olvidaré esa humillación en la Copa América del Centenario. Pero por lo mientras, ya pudieron anotarle más de uno. Raúl Alonso Jiménez, por el simple momento que vive, tenía que ser punta titular sí o sí. Martino lo interpretó fácil. Le puso a un socio natural (Lozano) y con ello, pudo generar peligro la delantera. Se vio reflejado en el marcador. Realmente ‘La Roja’ no ha vuelto a ser lo que conocimos, desde hace un par de ciclos. Y México, también: se vio diferente. 

Hubo dos cosas que me saltaron contra Chile. Una buena y una mala. Primero la mala: yo no concibo ver a Edson Álvarez con el dorsal número cuatro. Y no por envidia o alguna cuestión similar, simplemente, porque ese 4 es y siempre será de mi Rafael Márquez. Es una lástima que en selección no se pueda quitar un dorsal, apuesto a que si fuese lo contrario, ya hubieran retirado ese número. La segunda, la buena, fue ver a Carlos Rodríguez en el medio campo. Parecía que llevaba cinco años jugando en el Tricolor. Fue fantástico su partido. Pulcro, entrón, sapiente, recuperador, dribró, ganó mano a mano, tocó, repartió, dirigió como tal. Eso se agradece bastante. Neta. 

Si alguna virtud le puedo resaltar a Gerardo Martino, es el poder ser visor nato de talento escondido. Lo que genera la escuela Bielsista, eh… Martino dijo que tendríamos que explotar a Rodríguez ya; para que diera resultados. Nos calló la boca con esa pieza: los dio. Y eso que apenas llevaba un encuentro. El país sonrió de nuevo y supimos entonces, que quizá los vientos de cambio estarían más latentes que nunca. 

Contra los guaraníes fue espectacular durante los primeros 20 minutos: México se puso arriba por tres goles. Y aún más sorprendente fue pensar: ¡Que se habían anotado seis goles en menos de 120 minutos jugados! Eso era algo que podemos sacar en los videojuegos nada más. Irreconocible el conjunto nacional. Aunque estuvieses de por medio la ayuda de la pésima defensa de Paraguay: con otro equipo, se logró anotar los mismos tantos. 

Ha comenzado el camino rumbo al próximo sueño llamado Qatar 2022. Tenemos algunas paradas antes: como la Copa Oro y los partidos de preparación para llegar al hexagonal final. Si el nuevo capitán de nuestro barco, va a cumplir sus promesas y nos llevará a la conquista, deberíamos meternos de lleno todos a la cubierta y ser partícipes del viaje. Mínimo sé, que yo aquí estaré. Porque no hay un solo motivo que me deje abandonar a mis muchachos. Vamos nenes, debemos mostrar de una vez por todas: que sí se puede. 

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