Decimotercer ódiame más

Por: / diciembre 19, 2018

A diferencia de otros países, en México, estamos divididos en dos clases: los americanistas y los que no somos americanistas. Simple. No entendemos porqué, pero existe un equipo que desata un inmenso debate cada que juega un partido nuevo. El América podrá ser cuestionado en infinidad de ocasiones y criticado hasta el cansancio, desgraciadamente, tiene una cualidad que no posee ninguno otro club en nuestro balompié; ya que es el máximo ganador de título en la historia. 

Y una vez más lo volvió a hacer. Justo cuando parecía que éste año sí sería el bueno para Cruz Azul, llegó Miguel Herrera y coronó a sus amadas águilas. Es indignante ver como el superlíder de la competencia no fue a jugar la final de vuelta en el Estadio Azteca; entiéndanlo, los cementeros no metieron las manos y dieron lástima de nuevo al no saber qué hacer con la desventaja. No atacaron, no propusieron, no hubo respuesta, Caixinha se equivocó en los cambios, Rentería se vio mal, Corona regaló un gol, el planteamiento fue erróneo y cedieron ante el rival que más veces les ha borrado la sonrisa del rostro. 

Edson, a ti quiero recordarte que te vendrán cosas mejores a lo largo de tu carrera como profesional. Ya cumpliste con ser campeón y proclamarte héroe en una final, después de haber perdido otra, dos años atrás. Te queda un mar de vida para seguir brillando; hazlo. Por todos nosotros que jamás tuvimos una oportunidad de debutar y solo nos quedamos con el sueño de alzar la copa con el equipo de nuestro amores. 

Ahora viene lo más difícil: soportar durante seis meses al pueblo americanista. No es que me quite el sueño, pero convivir con alguien que no parara de hacer burlas y comentarios tontos, es desgastante. Entendiendo que nuestro torneo es semestral, me atrevo a decir que solo será dicho tiempo y volveremos a ver a un campeón más. No tengo problema con ver a otro club llegar a lo más alto, el problema me lo generan sus seguidores como dije unas líneas atrás. 

Felicidades, Club América. No quería decírselos, pero soy un profesional y se debe reconocer al monarca de nuestro balompié cada que toma su corona. Siguen siendo la pesadilla de todos los demás equipos y tienen motivos de sobra. Serán unos meses muy largos con ustedes en la cima, ni modo. 

Hermano mío: nos guste o no, ellos son los campeones del fútbol mexicano… 

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