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Por: / septiembre 18, 2018

Uruguay y Estados Unidos expusieron, por vez primera, lo que se viene para el proceso rumbo a Qatar. Las dos derrotas de la semana pasada, dejaron muchas críticas sobre la labor desempeñada por Ricardo Ferretti y sus pupilos. La calidad está latente, pero aún no hay entendimiento por parte de la plantilla. 

Más allá del vergonzoso regreso del combinado tricolor a las canchas, el tema central no deja de ser sólo uno: comenzó una nueva era para México en materia futbolística. 

Ya no hay Rafa Márquez y desde ahí partimos. Obligatoriamente tendrá que forjarse un líder en el campo para orquestar las batallas y mover a sus piezas cual tablero de ajedrez. ¿Quién? Uno podría ser Andrés Guardado, por la experiencia o simplemente por la consolidación -misma que lo hizo portar el gafete de capitán- que ha venido manejando desde hace rato. Otro candidato debe ser Carlitos Vela, que también tiene sus años vistiendo de verde y es, sin duda alguna, el mejor jugador de la MLS. Javier Hernández  defiende a la mayoría de sus compañeros, pero está muy adelantado (hablando de su posición) para poder dar órdenes dentro del terreno de juego. 

Jesús Gallardo me tiene sumamente tranquilo, porque al fin encontraron a un lateral nato para cubrir ese puesto. Realmente estoy tranquilo con las posiciones, hay buenos futbolistas para cada tarea. Lo que me hace demasiado ruido en la cabeza es la dirección técnica. El colombiano ya nos dejó y aún no se sabe quién, a ciencia cierta, se quedará para la próxima copa del mundo. 

Como puntualizaba hace unos días: el único resultado es llegar a tierra mundialista sí o sí. La Copa Oro se debe conquistar, al igual que un hipotético partido contra USA para llegar a la Confederaciones. No hay que pensar en algo más, la participación en la Copa América ya se nos negó y fin.

Siendo sincero, la Selección Nacional, puede tomarse este tiempo para preparar algo más grande. Una obligación rotunda que tendrá que cumplir: dar el mejor mundial de su historia, en el 2026. Ahí sí se viene lo bueno. Aunque Infantino quiera que Madagascar o Camboya jueguen la copa, ellos deben dejarla en casa. Por el orgullo, por el compromiso, por nosotros, por todos, por primera vez.

Por eso la palabra clave aquí es: compromiso. Por parte de todos; de la Federación, del nuevo D.T, de los jugadores y de la afición. Porque México siempre ha decaído más y más, cuando está en su mayor apogeo. Ha llegado el momento de dar el salto enorme y de callar bocas. Por eso esto ya comenzó, dentro de la fantástica aventura que tiene sólo una meta: ganar un maldito campeonato del mundo de una vez por todas. 

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