Cátedra en la catedral

Por: / octubre 9, 2018

Creo firmemente que la UEFA Champions League jamás dejará de maravillar nuestros ojos. Sin duda alguna, hemos apreciado infinidad de partidos épicos y momentos para enmarcar. El pasado martes, volvimos a sentir esa inefable chispa de romanticismo que surge en el corazón, después de la pulcra presentación de Lionel Messi y el Barcelona, en Londres. 

Pintaba para ser el partido de la jornada y vaya que lo fue. Los blaugranas llegaron después de aplastar al PSV y los Spurs habían caído en el Giuseppe Meazza. El relato no dejó de ser efusivo: pelotas al poste, barridas tiempistas, manos a manos imperdibles y golazos por doquier. Y era de esperarse en un choque lleno de figuras por ambos lados. 

No pasará desapercibido el disparo infernal de Ivan Rakitić que pegó en el palo y se incrustó en las redes. Tampoco lo hará la atajada fabulosa de Marc-André Ter Stegen, que casi resultaba autogol. Y mucho menos, dejarán de hablar del genio argentino que viste el dorsal ‘10’ y de la magia que obsequió en Wembley. 

Más allá de la exquisita partida que brindaron los actuales campeones de España; habría que analizar hasta donde les dará por llegar en este nuevo camino por la Champions. Se ven sólidos y van enserio, aunque aún falten cuatro duelos más de fases de grupos. Los coloco mínimo en semifinales, entendiendo que también juegan los titanes llamados: Bayern Múnich, Juventus y Liverpool. 

Una vez dije, que se me acabaron los adjetivos calificativos con Messi. Eso no es mentira. Lo único que puedo decirle ahora: es gracias. Porque aún brilla, pero sabes que terminará su época. Mientras tanto; el rey seguirá enamorando al mundo en cada pase que dé. 

Somos afortunados por vivir esto. No lo sabes, quizá jamás lo entendamos; pero lo somos. Lo qué pasó en Inglaterra fue excepcional. La orejona quiere volver a ser alzada; y me atrevo a decir que será otro equipo -en el Wanda Metropolitano– quien porte el parche de campeón, la próxima campaña. 

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