Bienvenidos al primer mundo

Por: / octubre 23, 2018

Tuvieron que pasar 10 minutos para que se abrieran de nueva cuenta los anales históricos del fútbol mexicano. Juan Pablo Vigón cayó dentro del área y, por vez primera, un árbitro central mexicano alzó las manos y dibujó en el aire un rectángulo. Se acercó a una pantalla, revisó la acción y marcó penal a favor del conjunto rojinegro. El VAR, se estrenó en nuestro país. 

Más allá del resultado final (Atlas 4-3 Veracruz) el poder apreciar este sistema que monitorea las dudas que surgen en un duelo, en la Liga MX, fue en demasía enriquecedor. Y es que una cosa es cierta: a partir de ahora, el balompié será diferente. 

Remontémonos a Rusia 2018. En la gran mayoría de partidos hubo revisiones que desmintieron o afirmaron algo; ayudando honestamente a cada equipo. Los valores comenzaron a surgir, limpios y puros. El árbitro dejó su papel de villano, para convertirse en pieza fundamental -como debería haber sido siempre- dentro de la cancha. Se probó esto y dio resultados impecables. 

Yo jamás me cansaré de decir que nuestro fútbol es voluble. El problema como tal, son esos pequeños-grandes detalles que marcan, no solo jornadas, sino campeonatos completos. El debate sobre el robo de títulos ha estado abierto por largas décadas, quiero desear, que con el sistema nuevo: se podrá erradicar todo lo malo.

Tardamos un poco en cumplir las reglas para poder tener una prueba de instalación y ahora no hay vuelta atrás. Ni siquiera la UEFA Champions League tiene esto, hay que disfrutarlo mucho. La justicia llegó y no tenemos que dejarla ir. Entiendo perfecto que sólo en ese partido hubo una revisión, pero conforme pasen los encuentros, vendrán momentos claves para enmarcar. 

Gracias VAR por haber llegado. Sé que serás partícipe de decisiones contundentes y de épocas inolvidables. Tú no tienes la culpa de nacer, al contrario: te encomendaron ser el juez imparcial, mejor capacitado para hacer que el fútbol brille más y más. Espero te sientas a gusto aquí, en tu casa. Danos tiempo para amarte y te prometo que no serás repatriado. Ya te conocemos, ahora necesitamos que tú, hagas lo propio con nosotros. 

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